Lo que comes afecta lo que piensas y lo que sientes

Lo que comes afecta directamente los pensamientos y emociones que tienes, esto sucede tan rápido, que no te das cuenta cuando pasa.

Las harinas refinadas están diseñadas para causar mucho placer, estimulan los receptores de placer del cerebro desde el momento que la lengua las toca.

Nuestro cerebro, está programado para engancharse en automático al placer, es parte de nuestro mecanismo de supervivencia.

El azúcar refinado funciona igual, lo mismo que la sal y el alcohol.

Vamos a suponer que te comes un rebanada de pizza, los ingredientes procesados que tiene (como la harina y la sal refinadas) hacen que se sienta increíble comerte esa rebanada de pizza (o un gansito, funciona igual) que estimula todos tus receptores de placer y de inmediato hace que quieras comer más.

Esto crea un círculo vicioso donde tienes un shot de placer adictivo, seguido de un momento de avidez, es decir ganas ansiosas de más placer adictivo, lo que lleva a otra mordida al gansito o a otra rebanada de pizza, lo que lleva a otro momento de avidez, que te hará buscar otro shot de placer adictivo, y así podríamos continuar hasta que se acabe el gansito o la pizza o te duela el estómago.

Cuando consumes de manera regular alimentos muy procesados, entrenas a tu cuerpo a vivir dentro de un ciclo de avidez y placer adictivo, que afecta la manera en que manejas tus emociones.

Sumado a esto, tenemos la tendencia a modular nuestras emociones con alimentos o bebidas: un bolillito pal susto, chocolate cuando te sientes triste, un bote de helado cuando tu pareja te corta, alitas para celebrar, y así.

A la larga, dejamos de comer porque tenemos hambre, comemos por mero antojo (adicción) y para modular nuestras emociones.

Aquí va una lista de tips que puede ayudarte a salir de ese círculo vicioso automático:

  1. Evita lo más que puedas los alimentos procesados
  2. Cuando estés enojad@ evita el café, la canela y el picante, sólo harán tu enojo más intenso
  3. Evita comer por comer, pregúntate si de verdad tienes hambre antes de comer algo
  4. Cuando sientas un “craving” trata de saciarlo comiendo fruta, verduras, nueces, almendras o proteína animal, no un gansito, ni una dona
  5. Si sientes que una emoción te rebasa, platica o escribe lo que sientes antes de manejar el asunto con comida, poco a poco, lo irás logrando

Haz la prueba por un par de semanas y pon atención a cómo te vas sintiendo.

Gracias por leer.

-Juan.

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