Mantis

El señor o la señora mantis entró por la puerta y se quedó dos días.

Pasó dos o tres horas observándome desde detrás de la cortina, yo creo que se aseguraba de que yo no representaba una amenaza para su vida.

Después camino hacia la ventana y se quedó sin moverse con los ojos cerrados. Yo creo que dormía.

Al otro día estuvo caminando sobre una de mis ventanas, durmió otro ratito y después no la volví a ver.

Tal vez regresó a su casa.

Fue una hermosa visita.

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