Edición Limitada

¡Uff! Hace varios años ya que no sentía la alegría, emoción y expectativa de recibir de la imprenta una obra mía impresa…¡Wow! Debo confesar que sí lo extrañaba un poco.

En la foto están los prints de tres ilustraciones mías, recién llegados de la imprenta, me gustaron mucho, mucho.

Es la primera vez que trabajo con las personas de Analógica Estudio y todo el proceso fue una chulada.🤩

Ok, los prints. Son tamaño carta, impresos sobre papel Fabriano de 240 gr (delicia de papel) y claro, están a la venta.

Cuestan $120 pesos mexicanos cada uno (el envío es aparte) por el momento los puedes comprar conmigo directamente, mándame un mail si estás interesada o interesado, y <fanfarrias> Los puedes comprar también con mis amigos de Simona Café 🤩🤩🤘🏾🤘🏾.

Ve por un cafecito o un chocolate artesanal y pregunta por los prints de Juan Silva. 🙂

Más prints y proyectos nuevos, en el futuro cercano.

Nos leemos pronto.

Cuando juzgo a una persona, no la estoy definiendo, me estoy definiendo a mi.

Por extraño que pueda sonar creo que es así. Me explico.

Cuando juzgo a una persona y le pongo una etiqueta como tonto o tonta, o como grosera o grosero y como cualquier etiqueta que se te ocurra, lo que está sucediendo es que estoy cerrando mi mente, la estoy limitando a un sólo punto de vista para percibir a la persona que juzgo.

Y en ese proceso, al cerrar o limitar la capacidad de percepción de mi mente, me defino a mí, como alguien que sólo tiene una manera de percibir las cosas, alguien que ve las cosas sólo en blanco o negro, sin poder apreciar los matices que todo en la vida tiene, y sobre todo sin tomar en cuenta que la persona no es intrínsecamente buena o mala, o la etiqueta que sea que esté usando, la persona es un proceso dinámico en constante cambio.

Alguien a quién yo puedo catalogar como racista, también puede aparecer como una persona inclusiva a los ojos de otra persona, porque su percepción es distinta a la mía.

Aplica igual para etiquetas como tonto o tonta, guapo o guapa, buena persona, mala persona y cualquier otra etiqueta que puedas pensar para una persona.

Esas etiquetas y esos juicios, no definen la persona, si acaso, describen una faceta de ella, pero no la totalidad de quién es, y no puedo dejar que determinen o limiten mi percepción de esa persona.

¿Por qué no?

Porque una de mis metas más importantes es mantener una mente abierta, flexible y amorosa, todos los días que esté yo en la Tierra.

¿Por qué mantener ese tipo de mente? En mi caso, porque he comprobado una y otra vez, que una mente cerrada y llena de juicios sólo me trae enojos, frustraciones, problemas con otras personas y hace mi vida más difícil de vivir, es como agregarle varias capas de sufrimiento a las circunstancias y personas que de por sí ya son difíciles para mí.

Y no, antes de que lo pienses, no se trata de ser pendejo, se trata de no cultivar una mente que juzga, se cierra, se solidifica y se enoja, se trata de tener una mente abierta, atenta, flexible, y que todo el tiempo está aprendiendo, sin ser el tapete de nadie.

Gracias por leer.

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Todo es una oportunidad o un obstáculo.

Todo depende de cómo lo vea o etiquete.

Esto no es sólo una afirmación bonita o de hippie new age, es más una forma de ver las cosas.

Cuando algo sucede, tengo la capacidad y la oportunidad de elegir cómo etiqueto eso que sucede, puedo etiquetarlo desde mi modo víctima o puedo etiquetarlo desde cualquier otro modo que yo quiera.

No está mal que yo etiquete una situación como un obstáculo, tampoco está bien, lo que es realmente importante, es que esté consciente de lo que significa para mí la etiqueta de obstáculo.

Me explico, si estoy acostumbrado a ver los obstáculos como algo que siempre puedo superar y aprender de ello, entonces usar esa etiqueta para los eventos y circunstancias en mi vida me va a ser muy útil.

Si por el contrario, estoy acostumbrado a ver los obstáculos como algo que me impide llegar a donde quiero llegar o que me impide obtener aquello que quiero obtener, y me quedo ahí, sin mayor reflexión o aprendizaje, entonces la etiqueta de obstáculo no me está siendo muy útil.

Se trata de hacerme consciente de las designaciones o etiquetas que uso y de preguntarme si me están siendo útiles así como están o si valdría la pena actualizarlas, como si se tratase de un sistema operativo.

Lo mismo puedes hacer tú con las etiquetas/designaciones que estés usando en tu vida.

Te invito a que hagas la prueba y veas cómo te sientes con tus nuevas etiquetas.

Gracias por leer.

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