Cuando juzgo a una persona, no la estoy definiendo, me estoy definiendo a mi.

Por extraño que pueda sonar creo que es así. Me explico.

Cuando juzgo a una persona y le pongo una etiqueta como tonto o tonta, o como grosera o grosero y como cualquier etiqueta que se te ocurra, lo que está sucediendo es que estoy cerrando mi mente, la estoy limitando a un sólo punto de vista para percibir a la persona que juzgo.

Y en ese proceso, al cerrar o limitar la capacidad de percepción de mi mente, me defino a mí, como alguien que sólo tiene una manera de percibir las cosas, alguien que ve las cosas sólo en blanco o negro, sin poder apreciar los matices que todo en la vida tiene, y sobre todo sin tomar en cuenta que la persona no es intrínsecamente buena o mala, o la etiqueta que sea que esté usando, la persona es un proceso dinámico en constante cambio.

Alguien a quién yo puedo catalogar como racista, también puede aparecer como una persona inclusiva a los ojos de otra persona, porque su percepción es distinta a la mía.

Aplica igual para etiquetas como tonto o tonta, guapo o guapa, buena persona, mala persona y cualquier otra etiqueta que puedas pensar para una persona.

Esas etiquetas y esos juicios, no definen la persona, si acaso, describen una faceta de ella, pero no la totalidad de quién es, y no puedo dejar que determinen o limiten mi percepción de esa persona.

¿Por qué no?

Porque una de mis metas más importantes es mantener una mente abierta, flexible y amorosa, todos los días que esté yo en la Tierra.

¿Por qué mantener ese tipo de mente? En mi caso, porque he comprobado una y otra vez, que una mente cerrada y llena de juicios sólo me trae enojos, frustraciones, problemas con otras personas y hace mi vida más difícil de vivir, es como agregarle varias capas de sufrimiento a las circunstancias y personas que de por sí ya son difíciles para mí.

Y no, antes de que lo pienses, no se trata de ser pendejo, se trata de no cultivar una mente que juzga, se cierra, se solidifica y se enoja, se trata de tener una mente abierta, atenta, flexible, y que todo el tiempo está aprendiendo, sin ser el tapete de nadie.

Gracias por leer.

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