Agradecer las enseñanzas

Hay dos maneras de agradecer las enseñanzas de alguien:

La primera es poniéndolas en práctica y la segunda es compartiéndolas con otras personas.

Y ambas maneras tienen una recompensa extra: haces que la persona viva en tu corazón y que pueda trascender su existencia física.

Cuando no pones en práctica tu conocimiento y tampoco lo compartes, se llena de polvo, lo cubre el olvido y se convierte en un libro que tienes de adorno en tu repisa, se ve cool y lo puedes presumir, pero nada más.

Es una apariencia hueca, un espejo cubierto con una sábana.

Ahora poner en práctica algo, verdaderamente ponerlo en práctica, significa vivirlo hasta que se convierta en segunda naturaliza, no se trata de sólo ser capaz de recitarlo.

Y enseñar algo, no es sólo compartir listas o links, es compartir herramientas para que la otra persona verdaderamente pueda aprender.

Bob Proctor, es un ejemplo de persona que vivió lo que enseñó, y que mantuvo vivos a sus maestros a través de su propia vida, además, inspiró a muchas personas a hacer lo mismo, entre ellas yo.

Gracias querido maestro, sé que vivirás muchos corazones.

Gracias por leer.

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