Un corazón lleno de agradecimiento es un corazón feliz.

Cuando tengo el corazón lleno de agradecimiento, el disco duro de todo mi ser se satura con felicidad y gratitud y queda muy, muy poco espacio para cosas como enojo o frustración.

Sí, todavía puedo sentir ese tipo de emociones y sensaciones, pero como queda poco espacio en el disco duro, son sensaciones que no me invaden, ni me obligan a reaccionar -aunque puedo elegir responder, conscientemente- y que no duran mucho tiempo.

Son como pequeñas ondas en el agua de mi mente que desaparecen dentro de las olas de mi océano interior de gratitud y felicidad.

Habrá quien pueda pensar que es un estado fingido o forzado, y tal vez en su caso, en su mente así se sentiría entrar a un estado de felicidad por cuenta propia, sin muchos detonantes externos.

Pero para mí, no es un estado forzado, es un hábito mental y es un estado bien sabroso.

Gracias por leer.

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