Manifiesto personal sobre los pronombres.

Ya que está de moda decir que pronombres quiero que se usen al referirse a mí, una práctica que se me hace muy sana y hasta divertida, quiero pronunciarme al respecto, pero voy a extenderme un poco más, y como éste blog es mío, pues aquí voy:

Las etiquetas no me definen, a menos que yo así lo desee o lo permita.

Soy un chavorruco de casi 50 años, crecí dentro del mundo binario hombre-mujer, pero nunca lo ví y sigo sin verlo, como algo que me defina.

Lo veo como algo que la sociedad en general usa o usaba para referirse a los cuerpos de las personas y para tratar de hacerse la vida más sencilla, siempre he pensado que es un estándar que se queda corto, y que no debería de usarse para imponer formas de comportarse, de pensar, de sentir y de vestir.

Pero, se use como se use, no me define.

Realmente me importa un pepino si las demás personas me ven como hombre, o como mujer, o como una mezcla de ambos (mi cuerpo es realmente eso, una mezcla de aspectos femeninos y masculinos), eso sí, no voy a permitir que nadie me trate mal o trate de hacerme menos, pero, insisto, las categorías que usen para definirme, no me definen, sólo define la idea que las demás personas tienen de mí.

En ese mismo sentido, a mí, no me importa el pronombre que usen para referirse a mí, siempre y cuando, no se refieran a mí como una cosa y mucho menos quieran tratarme como tal.

Me da lo mismo si usan elle, ella o él para referirse a mí, aunque prefiero que usen mi nombre, Juan.

Se acostumbra usar los verbos y adjetivos en masculino cuando acompañan al nombre “Juan”, como en “Juan es bueno dibujando” pero si alguien decide hacerlo en femenino “Juan es buena dibujando” me da lo pinches mismo, porque soy una persona que dibuja y a la vez soy un hombre que dibuja.

Y esta idea aplica para tooodas la etiquetas que usamos cotidianamente en la sociedad: NINGUNA DE SUS REGLAS ME DEFINE, NI COMO PERSONA, Y MUCHO MENOS COMO CONSCIENCIA INFINITA.

La palabra papá, no define mi estilo de paternidad, la palabra hijo tampoco define mi calidad de hijo que soy o que puedo dejar de ser.

Ambas palabras sólo definen dos maneras de interactuar que tengo con otros humanos.

Dicho una vez más, soy yo quien me define, ninguna de las palabras que nadie use para referirse a mí lo hará, a menos que yo decida que así es…y decido que todas me valen sorbete. 🙂

Gracias por leer.

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