¿Necesito pertenencer a un grupo o Sangha para ser Budista?

Yo creo que la respuesta es NO.
Desde mi punto de vista, creo que es más importante que uno practique todos los días los principios del Dharma en la propia vida, que tener un grupo de práctica formal.

Y más importante que eso, pienso que hay personas que necesitan de un grupo de estudio y de un maestro o guía que les marque el ritmo de manera regular, para crear ciertos hábitos, como meditar y cultivar la propia intuición y por otro lado, habemos personas que podemos caminar muy bien por nuestra cuenta de manera autodidacta.

Entonces, antes de decidir entre unirte a una Sangha o no, pregúntate en cuál de las dos categorías anteriores te encuentras.

Si eres de las personas que necesita un grupo y un guía regular, entonces sí, únete a una Sangha para que te sirvan de apoyo en tu práctica.

Si eres de los que como yo, puede llevar las riendas de su práctica por su cuenta, sin por ello perder la disciplina, ni el avance, adelante, puedes hacerlo por tu cuenta.

No necesitas el permiso de nadie para ser Budista y no hay sacerdotes que estén evaluando si estás pecando o no. Toda la responsabilidad es tuya.

A mí, me ha funcionado muy bien llevar mi práctica por mi cuenta.

Coincidir con el día y hora en que se reúne la Sangha o tener espacio justo el día que se imparte tal o cual curso fue muy complicado al inicio de mi práctica budista (hace más de 20 años ya), por ello decidí practicar diario por mi cuenta, esto con la idea de que mi práctica budista no fuera sólo algo esporádico o de fin de semana.

Así que comencé leyendo libros, leyendo posts del blog de Chocobuda, escuchando audiolibros y escuchando conferencias de los maestros de Dharma que podía encontrar.

Diario dedico unos minutos a leer y reflexionar sobre algún principio del Dharma y cómo aplicarlo en mi vida diaria, sin esperar a que suceda un retiro de silencio o de yoga, y además dedico también unos 10 o 1 5 minutos a sentarme a meditar en Zazen, y así ha sido por varios años todos los días.

A ojos de muchos budistas ortodoxos, esto puede sonar a una práctica incompleta o mal llevada, pero a mí me ha funcionado muy bien, tengo una mejor relación con mi propia mente, también con los seres a mi alrededor, he podido cultivar en mi vida atención plena, no apego, y otras cualidades necesarias para vivir tras las huellas del Buda.

Yo no busco una religión, ni un grupo de estudio, busco herramientas que me permitan entrenar mi mente, para transitar con ecuanimidad toda la gama de emociones que experimento, para vivir con atención plena y para decidir qué estados mentales hago florecer y cuáles dejo que se extingan por su cuenta.

Y para eso, no es obligatorio tener un grupo de estudio, sólo es necesario que siga las enseñanzas o herramientas que dejó el Buda, que por cierto son muy claras, eso es una de las chuladas del Budismo, hay muy pocas cosas arcanas, ocultas o mafufas.

Hasta donde sé Buda insistió mucho en explicar las cosas de manera muy clara y usando medios útiles para que las personas pudieran entenderlo, jamás se puso en el papel de maestro que complica las cosas o usa términos rimbombantes para sonar cool.

Así que, si estás pensando en entrarle a esto del Budismo, evalúa si necesitas mucha guía o si puedes caminar bien por tu cuenta y sobre esa evaluación decide si te unes a una Sangha o no.

En cualquiera de los casos, si eres honest@ con tu práctica y lo haces con disciplina y compromiso, te darás cuenta que la Sangha o la ausencia de ella es sólo un medio hábil para alcanzar la meta y que puedes tener ambos en diferentes momentos de tu vida.

Puede ser que al inicio necesites un grupo de estudio y que al pasar el tiempo puedas seguir por tu cuenta, o al revés, que inicies por tu cuenta y un día decidas pasar un rato con otros practicantes de Dharma para después volver a tu cueva, o cualquier otra posibilidad…mantén la mente abierta y vive el Budismo.

Gracias por leer y buen camino.

-Juan.

Realmente Vivir.

Si aprendes a encontrar felicidad en la lluvia, en la tormenta, en el amanecer, en el atardecer, en ver una estrella en el cielo, en ver una flor o en oler su aroma, en escuchar una linda canción, en sentarte en silencio, en leer un buen libro, en tener comida en el tu alacena, en despertar un día más, en respirar, en andar en bici, en salir a caminar y en otras tantas cosas, sencillas, simples y que tal vez consideres parte del paisaje, entonces, habrás comenzado a dominar el arte de ser feliz por decisión y habrás comenzado realmente a vivir.

Sobre la felicidad y la constante búsqueda del placer (que genera más sufrimiento e incomodidad).

Como parte del “sistema operativo” de nuestro cuerpo tenemos: rechazo al dolor y atracción a lo placentero.

Estamos diseñados para alejarnos de aquello que nos hace daño o pone en peligro nuestra existencia y a acercarnos y buscar a toda costa aquello que nos causa sensaciones placenteras en cualquiera de las manifestaciones que puedan tener.

Es parte de nuestro mecanismo fundamental de supervivencia.

Es una carrera constante entre huir del sufrimiento o estados desagradables y correr tras el placer y en el camino el 90% de las veces NOS ENGANCHAMOS.

Y nuestra sociedad de consumo está diseñada para promover es estado “de gancho” constante.

Para ser feliz…necesitas un nuevo gadget de moda (el que sea de tu preferencia)

Para ser feliz necesitas comprar en X tienda de moda.

Para ser feliz necesitas una parej@ que haga tal y cual cosa.

Para ser feliz necesitar comer y beber de tal o cual marca o corriente ideológica de moda.

Y eso se suma a nuestro propio, interno y automático aviso de: Seré feliz cuando tenga…y cuando tenga… y cuando vaya…y cuando coma…y cuando me vea….

Enganchándonos todo el tiempo a mini dosis de felicidad impermanentes que nos conducen a estados de adicción ( en mayor o menor grado) y constantes estados de insatisfacción.

Si esto te queda claro y tienes la certeza de que eso es SER FELIZ, cierra este post ahora y sigue adelante. Si crees que puede haber otro camino o te da curiosidad que voy a escribir después continúa leyendo.

Ok, llegaste hasta aquí…¿Cómo desengancharme de una vida diseñada para enganchar?

1. Comprendiendo que la felicidad ES UNA DECISIÓN PERSONAL, que se manifiesta como un estado en nuestro ser y no está intrínsecamente ligado a ningún auto, gadget, persona, idea o sentimiento.

Soy yo quien los une y quien se niega a separarlos.

2. Tomar consciencia de que todo lo que inicia seguramente va a terminar. Mi gadget nuevo seguro un día va dejar de funcionar y además lo puedo perder y mi helado de chocolate se va a terminar. Esto no son malas noticias, al contrario, mi felicidad no está intrínsecamente ligada a estas cosas…ergo…no se termina con ellas.

3. Re-define tu felicidad. No tiene que ser necesariamente un estado de gozo y actitud de “todo está poca madre y maravilloso” de manera permanente. Busca qué es para TI, no que te dijeron que es ni donde te dijeron que está o con quién.

4.Traza el camino a ella y recórrelo. Lo más seguro es que caminarlo YA te hará feliz.

5. Equivócate, toma nota, sigue adelante y vuélvelo a intentar. En esto, no hay bien, no hay mal sólo hay hacer. Y entre más haces, mejor te sientes con ello.

6. No me creas nada, pon todo a prueba y saca tus propias conclusiones.

Gracias por leer.

Juan.