Disfruta diario de los pequeños detalles y agradécelos

Hacerlo, es una enorme fuente de alegría y bienestar para nuestra vida.

Es como regalarte pequeños shots de gozo todos los días.

No necesitas usar mantras, ni frases lindas, ni invocaciones a seres de luz, aunque puedes hacerlo si te hace sentir bien.

Lo que sí necesitas, es estar 100% presente cuando esos pequeños detalles suceden, para que puedas apreciarlos en su totalidad, agradecer que están sucediendo, y una vez que terminen agradecer que sucedieron.

Y no se trata de agradecer el pequeño detalle “carísimo de parís” como muchos influencers y “coaches de vida” proponen en sus redes sociales, como cuando publican un video o foto agradeciendo su taza de té orgánico, sobre su tapete de yoga carísimo y nice, en una casa con vista al bosque del Ajusco y con todo el tiempo del mundo para crear esa imagen perfecta para redes sociales.

No, lo que yo te propongo, es que si te haces una taza de café por la mañana, te enfoques totalmente en el acto de beber esa taza de café, lo disfrutes y lo agradezcas, por lo menos por 2 minutitos, no importa si el café es soluble o importado de Etiopía, o si la taza es una vieja taza que compraste en el supermercado o si la compraste en un viaje a Europa.

Lo mismo con una sonrisa de tu hija o hijo, de tu pareja, o de tu roomie o de una amiga o amigo, sumérgete en esa sonrisa, disfrútala y agradécela, no hay dos sonrisas iguales y ese momento no va a volver.

De igual manera cuando veas un atardecer, cuando estés en la regadera, cuando camines en un parque o cuando estés tomando tu desayuno.

No tienes que esperar a vivir momentos “instagrameables” para que sean especiales y agradecerlos, es la percepción y la mente de cada uno de nosotros la que hace los momentos especiales.

Austin Kleon, autor de varios libros, entre ellos “Roba como un artista” puso muy bien en palabras la idea que describo: Lo ordinario sumado a atención extra, es igual a lo extraordinario.

Gracias por leer.

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Ilusiónate cada día, es la mejor energía para hacer las cosas.

Cuando estás ilusionada o ilusionada por algo, tu cerebro produce químicos que te hacen sentir muy bien, tienes mucha más energía disponible que cuando estás en modo rutina en modo víctima y ves la vida con ojos de posibilidades en vez de verla con ojos limitantes.

A la mayoría de las personas, ilusionarse les sucede de manera inconsciente, lo detona algo afuera de ellas y no lo pueden detonar por su cuenta.

Pero es posible detonar ese estado por cuenta propia, sólo requiere un poco de entrenamiento y habilidad.

Te voy a platicar la manera que conozco yo.

Se trata de elegir de manera consciente el diálogo interno que cada uno de nosotros mantiene con su propia mente. Vas a elegir mantener un diálogo que te haga sentir bien, te llene de ilusión por hacer lo que sea que estés haciendo en ese momento de tu vida.

Como todo lo que tu mente subconsciente (la encargada del 90% de tu día) percibe se lo toma como real, en relativamente poco tiempo (a veces minutos, a veces horas, a veces días) comenzará a crear lo químicos necesarios para que ese estado de ilusión se sienta real y no sean sólo palabras en tu mente.

Lo mismo sucede si eliges conscientemente las imágenes que proyectas en la pantalla de tu mente y que quieres florezcan como sensaciones, emociones y finalmente decisiones.

Pues usar también música o lecturas que te pongan en el mood correcto.

La meta es poder generar ese estado de ilusión por cuenta propia y usarlo como base para navegar las aguas de tu día a día.

Gracias por leer.

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Juan.

Todo lo que sucede en nuestra vida tiene un propósito

Aunque a veces nos tome tiempo encontrarlo.

Esto es un juego mental interesante, porque podemos decirlo de manera superficial o podemos realmente encontrar un propósito constructivo en todo lo que nos sucede y vivir de esa manera, cada momento de nuestra vida.

Es una decisión personal.

Vamos, sí hay un orden universal para todas las cosas que suceden y nada sucede sin que esté en armonía con el universo entero y sin que el universo se entere y demás.

Pero, eso puede sonar muy lejano para muchas personas y además puede ser un pretexto para dejar todo en manos de un poder externo, como el dios de los católicos, por favor no se me ofendan, queridos apostólicos romanos.

Lo que quiero comunicar aquí, es que si tú decides que todo en tu vida tiene un propósito, abres tu mente y tu corazón, pones tu esfuerzo, energía y tiempo en encontrar ese propósito en cada suceso, en aceptarlo con todo el amor y la calma que puedas, pues lo vas a encontrar y entonces vas a aprender muchísimo de cada situación.

Y sí confías en que ese propósito existe y que te va a hacer crecer como persona, aún cuando no lo puedas ver de momento, te vas a ahorrar un montón de sufrimiento, vas navegar mejor los mares de la vida, sobre todo cuando se pongan rudos y vas desarrollar una consciencia más elevada y con más sabiduría.

Entonces, podemos encontrar un propósito en todo que sucede y aprender de ello, o podemos pensar que todo es parte del azar o del caos o de un poder externo que nos maneja a su antojo.

Podemos, navegar la vida en modo sabiduría (encontrando el propósito detrás de todo) o podemos navegar en modo víctima. Cada quien decide.

Gracias por leer.

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Juan.

Enfoque vs Estrés

Frecuentemente las personas confunden actuar con concentración y decisión con actuar con estrés.

Desde mi perspectiva esto sucede porque es muy común (casi una constante) que las personas tengan la mente dispersa y dividida la mayor parte del tiempo, entre el teléfono, las redes sociales, los correos y el chisme en vivo, les quedan muy pocos recursos mentales para realmente enfocarse en los que están haciendo y tomar acción con presteza.

Por eso, cuando te ven ejecutar con decisión y precisión, sin caer en distracciones y con un ritmo de acción totalmente diferente al de ellas o ellos, es muy fácil que piensen que estás operando desde el estrés.

Si estás del lado de quienes creen que cuando una persona ejecuta con precisión y enfoque lo está haciendo desde el estrés, antes de juzgar a esa persona ¿por qué no te preguntas si tú estás cayendo en distracciones y si te falta enfoque?

Si estás del lado de las personas que ejecutan con decisión, presteza y enfoque, te sugiero te asegures de estar disfrutando el proceso y que en efecto, el estrés no sea tu motor.

Gracias por leer.

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Espiritual vs Material

Lo más importante no es cuántas ceremonias de ayahuasca llevas, ni cuántos retiros vipassana has hecho, tampoco importa tanto si le dices “Pachamama” o “Gaia” a la consciencia del planeta que habitamos.

Tampoco importa tanto si sabes cuál es tu tótem animal, ni tampoco si traes tu collar de cuarzos y los limpias cada luna llena.

No, nada de eso es tan importante como la manera en que tratas a los seres que te rodean en tu día a día y cómo te tratas a ti.

Sí, sí, todo lo que mencioné unas líneas arriba puede ayudar, pero no se trata de acumular méritos o trofeos, se trata de traer a tu día a día, a la oficina, a la casa, a la escuela, a la calle y al tránsito pesado eso que aprendes en las ceremonias y en los retiros. Y lo que realmente importa, es que en tu día a día trates a los demás como si fueran una hermosa parte de ti (porque lo son, de hecho) y te trates a ti con atención plena, compasión, amor, y sabiduría.

Es en el día a día de cada uno de nosotros donde se realmente demuestra nuestro avance y crecimiento espirituales, no en el cojín de meditación, no en la ceremonia del psicotrópico de moda, no en el retiro donde no están ni tu jefe ni tu familia para “hacerla de pedo” como decimos en México.

Si tienes una práctica espiritual formal, felicidades, ahora asegúrate de ponerla en práctica en tu día a día y que no se convierta en una acumulación de experiencias y nombres en sánscrito o en el idioma que sea.

Si no tienes una práctica espiritual, por favor, cuando empieces una, recuerda las palabras de ésta entrada y compórtate a la altura.

Gracias por leer.

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Controla las historias que te cuentas en tu mente…

…Porque afectan cómo vives tu vida.

Las cosas que nos suceden tienen menos peso en nuestras vidas que las historias que nos contamos (y contamos a los demás) sobre ellas.

No importa si es un asunto profesional o personal, o si es una situación muy fuerte o una situación banal, la historia que te cuentes sobre ese suceso es lo que va a determinar el efecto que tendrá en tu vida.

Aquí van algunos ejemplos:

Si tuviste un día pesado en el trabajo y tuviste un desacuerdo con tu jefe, puedes contarte una historia mental en la que tu día se define por ese desacuerdo con tu jefe o puedes contarte una historia mental totalmente diferente, la que tú quieras.

Si tuviste una ruptura amorosa, puedes contarte la historia de que es el peor día de tu vida y que no vale la pena vivir, o puedes contarte la historia mental de que te sientes muy mal en este momento pero que seguro te vas a reponer del asunto y que tu vida no se acaba. Ojo, no se trata de ignorar lo que sientes, se trata de poner mucha atención a la historia que te estas contando y de hacerte consciente de si esa historia te está haciendo daño y le está agregando sufrimiento al asunto.

Último ejemplo, si estás viviendo una “mala racha” en tu vida, puedes contarte la historia mental donde eres la víctima del universo y todos están en tu contra, o puedes contarte la historia mental donde tomas responsabilidad de tus decisiones y aprendes de ellas para no repetir los mismos ciclos en tu vida.

Piensa en ti como tu agencia de relaciones públicas interna, que decide la versión que usarás para recordar las cosas que te suceden y para platicarlas con otras personas.

O piensa que eres el o la escritora de la trama de tu vida y que tú decides cómo te cuentas esa trama.

Recuerda que tu mente subconsciente todo lo percibe como si te estuviera pasando en el mundo físico y es la encargada de crear las emociones y sensaciones que sientes a lo largo del día.

Esto es importante porque las historias que te cuentas, son absolutamente reales para tu mente subconsciente y va a hacerte sentir las emociones y sensaciones de acuerdo a esas historias.

Gracias por leer.

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Pon atención a cómo te hablas…

…porque se va a reflejar en cómo te sientes.

Todas y todos mantenemos un constante diálogo interno con nosotros mismos, a veces totalmente inconsciente, a veces más consciente.

Ese diálogo, afecta directamente cómo nos sentimos, porque se lleva a cabo dentro de la mente subconsciente, y una de las funciones de la mente subconsciente es la de crear emociones y sensaciones en respuesta a las imágenes mentales y a los pensamientos en forma verbal, que tengamos durante el día.

Es muy importante que recuerdes: la mente subconsciente no puede diferenciar entre algo que estás viviendo en el mundo físico y algo que sólo estás escuchando dentro de tu mente; para tu subconsciente ambos escenarios están en el mundo físico y por lo tanto, requieren un paquete de emociones y sensaciones de acuerdo al caso.

Si cuando te hablas usas groserías, o un tono despectivo o te minimizas, le estás mandando la orden a tu mente subconsciente de que haga un montón de neurotransmisores que bajarán tu autoestima, te harán sentir molesta o molesto y seguramente con una buena dosis de frustración…y a veces, ni cuenta te das de ello.

Si por el contrario te haces el hábito de hablarte amable, de no usar groserías o regaños innecesarios cuando te equivocas, estarás enviando una orden muy diferente a tu mente subconsciente y te aseguro que te sentirás mucho mejor que si usas un tono grosero o áspero en tu diálogo interno.

Claro, suena más fácil decirlo que hacerlo, pero no es una tarea imposible, se trata de entrenar tu mente, con repetición (así aprendiste a caminar o a lavarte los dientes) y mucha atención plena (ya la has usado también, en los ejemplos del paréntesis anterior y en cosas como aprender a manejar o aprender a bailar).

Hazte consciente de cómo te hablas y haz los ajustes que creas necesarios para que te sientas mejor y para evitar hacerte daño con tu diálogo interno.

Gracias por leer.

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Enamórate de tu vida, todos los días

Cuando estás enamorada o enamorado de un proyecto, haces todo lo que está en tus manos para que ese proyecto llegue a buen término, pones atención a todos los detalles, le das seguimiento constante al progreso del proyecto y disfrutas cada segundo que inviertes en él. ¿Te ha pasado? Es una sensación muy rica.

Bueno pues yo creo que esa misma actitud deberíamos de tener todos y cada uno de nosotros con nuestra vida.

No sólo en la parte profesional o familiar, sino en tooodas las esferas que componen tu vida y la mía.

Me refiero a poner todo mucho cariño, esfuerzo, atención, tiempo y energía a los aspectos fundamentales de una vida consciente y feliz.

Asuntos como:

Seleccionar cuidadosamente los pensamientos que dejamos florecer.

Elegir conscientemente las emociones que queremos experimentar, sumadas a las que experimentaremos en automático.

Seleccionar con amor y cuidado el contenido que leemos, vemos y escuchamos y seleccionar también las conversaciones y personas con las que nos involucramos.

Darle ejercicio y descanso a nuestro cuerpo físico en armonía y en cantidades suficientes.

Darle todos los días, momentos de silencio completo a nuestra mente, sí, eso quiere decir nada de teléfono, nada de redes sociales y nada música ni charlas por cierto tiempo al día.

Seleccionar y aprender las habilidades que necesitas para moverte en este mundo y florecer, sólo este bullet puede ser tarea de varios años.
Me refiero a habilidades como disciplina emocional, dureza mental, empezar una conversación desde cero, hacer preguntas, buscar respuestas, cuestionar esas respuestas, hacer cero dramas, tener ecuanimidad, aprender a negociar y aprender a ser buen líder y buen jugador en equipo…para empezar.

Tal vez piensas que para enamorarte de tu vida tendrías que tener una vida perfecta, llena de glamour, lujos, mucho dinero y muchas emociones.

O tal vez crees que para enamorarte de tu vida debes de ser una excelente persona, onda el Buda o Jesús de Nazareth, pero no, para enamorarte de tu vida no necesitas nada de eso.

Para enamorarte de tu vida, necesitas recordar que:

Esa vida que tienes, como quiera que sea, es toda tuya, de nadie más.

Tú, y nadie más que tú, tienes el poder para hacer de tu vida una maravillosa aventura, un viaje gris y aburrido o una historia de drama.

Esa vida que tienes ahora, tiene fecha de caducidad y no sabes cuál es.

Y finalmente, no importa cuáles sean tus circunstancias, siempre puedes elegir qué pensar, haciendo eso puedes elegir qué sentir y con esas dos habilidades creas tu vida, momento a momento.

Suena a que es mucho por hacer, pero no tienes que hacerlo todo en un día.

Gracias por leer.

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Flow

Fluir se trata de oponer la menor resistencia posible cuando la vida nos golpea con un gancho al hígado, es decir, cuando las cosas no salen como uno quiere, o como uno necesita, o como uno esperaba.

También se trata de oponer la menor resistencia al dolor con el que seguramente nos vamos a encontrar a lo largo de nuestra vida, ese dolor puede ser dolor físico, como un dolor de muelas o una endodoncia, puede ser también dolor emocional, por una ruptura o una discusión.

“Oponer la menor resistencia” se escucha bien ¿no? pero ¿Cómo es esa resistencia a la que me refiero? Me refiero a diferentes acciones y actitudes.

Puedes oponer resistencia a algo: evadiéndolo, posponiéndolo, haciendo berrinche, discutiendo, gritando, rompiendo cosas, huyendo físicamente, creando tensión mental y emocional y seguramente algunas formas más.

Así que aprender a fluir, se trata de aprender a no usar ninguna de las actitudes y acciones anteriores para abordar las circunstancias difíciles y retos de la vida.

Se trata también de aprender a mantener cierto nivel de ecuanimidad y mucha claridad mental todos los días y sobre cuando te encuentras con esos retos y circunstancias difíciles.

Se trata de entrenar tu mente, poco a poco, todos los días y tendrás excelentes resultados.

Gracias por leer.

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