Hijos y Escuela

Tener hijos nunca debió ser “el paso que sigue”.

Las escuelas nunca debieron convertirse en niñeras.

Lo mismo sucede con las abuelas y los abuelos.

Tener hijos es una decisión que antes de ser tomada debería de ser considerada desde muchas perspectivas, pero nunca, desde la perspectiva de la presión social o de los “pasos a seguir” para tener una “vida exitosa”.

Si las personas lo vieran así, hoy no tendríamos una crisis tan fuerte de trabajo en casa vs cuidar de los hijos.

Pero no, todavía, por lo menos en México, las personas están teniendo hijos porque es el paso que sigue en la carrera de hamster que les han vendido que es la vida.

Si todavía no tienes hijos, por favor, no pienses en tenerlos sin realmente considerar todos los ángulos posibles y sin antes platicar con algún papá o mamá que te cuente toda la verdad detrás de la experiencia de tener hijos, que no te cuente sólo la parte linda y tierna, que no te venda el esquema de mamá “luchona” o de papá “modelo” porque la mayoría de las veces no da buenos resultados.

Si no me crees, observa el estado del mundo hoy en día.

Gracias por leer.

-Juan.

Practica el arte de no engancharte

No engancharte con discusiones, preocupaciones, pensamientos recurrentes o miedos, es un asunto de práctica. 

Así es, si no tienes un problema neuronal que te lo impida, puedes entrenarte para no engancharte de manera automática.

Obvio requiere esfuerzo y disciplina, y eso implica estar convencida o convencido de que harás lo necesario para dejar de engancharte.

¿Cómo se hace?

Hay muchas maneras y técnicas, te voy a compartir el mix que mejor me ha funcionado a mí.

  1. Identifica tus detonantes.
    Aquello que hace que te enganches, que decidas tomar esa batalla. Una vez identificados puedes evadirlos o prepararte para su llegada.
  2. Cambia las palabras que usas cuando estás enganchad@.
    Una vez que estás enganchado o enganchada, tu lenguaje refuerza el asunto, si la siguiente vez que te enganches con algo o con alguien cambias las palabras que usas (busca sinónimos) interrumpirás a tu mente y le va a ser un poco más difícil mantenerse enganchada.
  3. Agrega humor al asunto.
    Imagina a la persona con la enganchaste como un personaje de caricatura, o un emoji o un meme. De esta manera interrumpes a tu mente y no logra hacer la reacción en cadena de gancho-neurotransmisores-emociones-sensaciones (cuando llegas a las sensaciones, el asunto se fue al diablo).
  4. Haz recuento mental para buscar respuestas diferentes.
    Cuando tengas oportunidad, siéntate a meditar y visualiza en tu mente una situación en la que te hayas enganchado, pausa la película mental y busca maneras diferentes de responder al asunto, por ejemplo: abandonas la situación, cambias tus palabras o dices un chiste a la mitad del asunto.

Puedes practicar por separado cada uno de los 4 pasos anteriores, en el orden que te sea más natural, pero lo ideal es que llegues a usar los primeros 3 en tiempo real.

Puede sonar a que es mucho por hacer, a que es una tarea inalcanzable, pero la verdad es que no es así, poco a poco, con avances pequeños pero constantes es una meta muy muy asequible y te puedes divertir en el proceso.

Gracias por leer.

-Juan.

Mismo mar, diferente barco

A lo largo de estos meses de pandemia de COVID-19 he leído mucho la expresión “No estamos en el mismo barco, estamos en la misma tormenta, algunos están en un yate, otros en un barco, otros en una balsa y otros están nadando”.

Me parece que explica muy bien las diferentes circunstancias dentro de las que cada quien está viviendo este momento de la historia humana, pero creo que representa con mayor precisión, las condiciones mentales y emocionales con las que cada uno ha vivido su vida hasta el día hoy.

Creo que los pensamientos y emociones de cada uno crean el barco, yate, lancha, balsa, barquito de papel o traje de baño, con el que cada uno va a navegar el océano de la vida.

Hay mentes estrechas, pequeñas y frágiles, como una balsa, hay mentes más grandes, abiertas y menos frágiles como los veleros y hay mentes enormes, hermosas y diversas donde cabemos todos, mentes que son como un gran crucero.

Mi mente, es un barco, de mediano tamaño, donde cabe mucha diversidad y se pueden tener largos momentos de paz, incluso en medio de la tormenta.

Pero eso no quiere decir, que todo ha sido fácil.

Igual que tú, me he tenido que adaptar a cuidar más y mejor de mí y de las personas cercanas a mí y a seguir adelante con mi vida con las adaptaciones que eso requiera.

Me ha llamado mucho la atención como, durante estos meses, me he descubierto “regresando a mis raíces” por ponerlo de alguna manera.

He encontrado refugio seguro en mis ejercicios de Qi Gong, en mi práctica de Tai Chi, en mi práctica budista-taoísta, en mi bici y en mis dibujos.

Poco a poco he ido dejando ir otras herramientas, estrategias y puntos de vista que si bien en su momento me sirvieron y me ayudaron, hoy no parecen ser tan relevantes o tan útiles, como las que mencioné en el párrafo anterior.

Compruebo con gusto como las cosas más simples en mi vida, son las que más me llenan y no necesito ni una gran cantidad de dinero, ni una suscripción, ni artículos de gama alta para poder hacer esas cosas.

Para entrenar Qi Gong y Tai Chi, sólo necesito hacerlo, los ejercicios los conozco y los principios fundamentales también, incluso los he enseñado a otras personas.

Para practicar budismo en mi vida diaria tampoco necesito nada más que hacerlo, no necesito un retiro en Tepoztlán para hacerlo, no necesito un mala de piedras preciosas, ni un gurú, ni un nombre budista.

Tengo un viejo libro de Budismo Theravada y mi sólida práctica de Zazen diario para apoyarme en ellas.

Para dibujar, un cuaderno o unas hojas de papel y un lápiz o un plumón de 16 pesos son suficientes, no necesito una pluma fuente cara, ni un pincel de pelo de pulga para poder hacerlo.

Para andar en mi bici, sólo necesito hacerlo, afortunadamente, para cuando llegó la pandemia, ya tenía mi bici, que no es una bici de gama alta, es una fixie, pintada con spray negro y llena de stickers.

Recuerda que el barco de cada uno es distinto, y esta pandemia nos tomó a la mayoría, “con las agujetas desamarradas y los dedos en la puerta”, es decir totalmente desprevenidos.

No juzgues a los demás por sus acciones o por la falta de ellas, mejor enfócate en hacer que tu barco (pensamientos y emociones) sea un mejor barco para habitar, porque 100% seguro ahí vas a vivir el resto de tu vida, con pandemia y sin ella.

Y de corazón deseo que encuentres refugio en las cosas simples de tu vida, dentro de tu propia mente y en tu propia piel, para que este momento difícil, sea menos espinoso para ti y los que tienes cerca.

Gracias por leer.

-Juan