Reflexiones sobre la mente

Después de 30 años de leer y platicar sobre la mente humana con otros practicantes y maestros budistas, y claro, después de haber entrenado la mía por 30 años, he llegado a algunas conclusiones interesantes.

  1. Renacimiento o reencarnación.
    Personalmente, creo que al morir, la consciencia deja el cuerpo, y se lleva a la mente sutil con ella.

    Como ya no hay cuerpo, no hay límites físicos para la mente/consciencia y ésta hace aquello que está habituada a hacer: si está habituada a estar en paz y ecuanimidad, pues estará en paz y ecuanimidad, si está habituada a estar en el chisme y juzgando, pues eso hará.

    Y con esa mente/consciencia habitual uno crea su siguiente renacimiento, eligiendo un mundo/momento en donde las circunstancias generales, reflejan la mente/consciencia que uno tiene.

    Una vez elegido el mundo apropiado, Et Voilá! aparece uno ahí como sea que las reglas de ese mundo lo ameriten.

    Dentro de esta idea, creo que si uno cree firmemente que se irá al cielo y que ahí se encontrará con sus seres queridos, y la propia mente esta habituada a esa idea, pues lo más probable es que uno se vaya a ese cielo.

    Pienso lo mismo para el infierno, aunque yo no creo en ninguno de los dos para mí.

    Todo esto que escribí, desgraciadamente no puedo probarlo, pero para fines prácticos, es totalmente irrelevante.

    Me explico.

    Vivir mi vida con una mente llena de compasión, atención plena, sabiduría intuitiva, gozo, amor, ecuanimidad y desapego, puede asegurarme un renacimiento bien sabroso, si creemos lo que escribí arriba.

    Pero si no creemos lo que escribí arriba, de todas maneras esa mente es una excelente mente para andar por la vida y por el mundo.

    Así que decido cultivar diario esa mente, para vivir la mayoría de mis días así de cool.

    Si al final de mi camino en la Tierra descubro que no hay nada más allá, pues me la pasé muy bien mientras duró el asunto.

    Si resulta que después de la muerte comienza otro ciclo de vida, y que me llevo mi mente o parte de ella conmigo, pues qué buen equipaje me estoy llevando.

  2. La renuncia.
    Es frecuente pensar que cuando uno se va de retiro es para dejar el mundo atrás y que para realmente ser feliz uno renuncia a todo lo sabroso del mundo, como las posesiones.

    Pero no, uno no renuncia a sus posesiones, no se trata de ser un monje que vive con 2 túnicas y un calzón, para mí, se trata de renunciar a la mente que se apega sin control, se trata de renunciar al hábito de fincar mi felicidad y paz mental en los objetos, experiencias y circunstancias del mundo físico.

    Uno se retira de la mente caótica, uno renuncia a su ignorancia, pero uno sigue en el mundo, y replantea su relación con él, usando una configuración mental nueva.
  3. El estado de Buda o de estar despierto.
    Seguro habrá quienes han vivido esto como una hermosa experiencia de éxtasis místico.

    Pero también estoy 100% seguro de que habemos personas que la hemos vivido más cotidiana y de a poquito.

    En pequeños tragos de tomar consciencia, que terminan un día como la profunda comprensión de qué tan dormido había vivido uno, pasando un día tras otro en un estado de piloto automático lleno de hábitos neuróticos, vacíos de significado real y que traemos instalados en los genes, y que el entorno refuerza.

    Ese despertar lento, lo veo como un arroyo que poco a poco se convierte en río, sigue aumentando su caudal, más amplio y profundo (metáfora de la comprensión), hasta que se convierte en un océano.
  4. Las formas y los rituales son importantes, pero no son lo más importante.
    Realmente no importa tanto cuántos textos budistas puedes citar o cuántas palabras rimbombantes en sánscrito puedes decir, si no estás comprendiéndolas y aplicándolas a tu vida, ya, aquí, hoy.

    Aplica los mismo para los rituales.

    No digo que no sirvan, sino que son una muleta, una ayuda a crear familiaridad en nuestra mente con ciertas ideas de hacer y proceder.

    Hay que darle su importancia a los rituales, pero siempre cuidando que no terminen siendo más importantes que la práctica personal en el día a día.

    Gracias por leer.

    Juan.

Entrada Semanal 02

Empieza Octubre y oficialmente comienza la «Spooky Season» ¡Yea!.

Aquí van 5 cosas que creo vale la pena compartir contigo:

UNO.
Este año decidí robarle la idea Austin Kleon y hacer mi propia lista de películas spooky o de terror que voy a ver durante todo el mes de Octubre y parte del mes de Noviembre.

Acepto sugerencias en los comentarios. 😀

DOS.

Este año es mi año número 30 de seguir las enseñanzas del Buda y han sido 30 años muy, muy interesantes.

TRES.

Este artículo sobre la situación en Japón, de los «Gig Workers» o personas que trabajan a través una app haciendo entregas, como los repartidores de Uber Eats, está muy interesante.

CUATRO.

Acabo de terminar un retiro budista de silencio de 3 días, y la experiencia me sentó muy bien, tanto, que planeo hacer de esto una práctica semestral (seguramente aumentando la cantidad de días).

Además me sentí tan, tan en calma sin entrar a mis redes sociales, que decidí que de ahora en adelante sólo lo haré 1 vez a la semana, para compartir parte del contenido que hago en este blog o para anunciar alguno de mis talleres.

Sí, suena a que me volví loco, pero la realidad es que afortunadamente, de momento no necesito una fuerte presencia en redes sociales.

CINCO.

Este año por fin voy a usar mi máscara de «Fiend» para disfrazarme con mi hijo. 😀

Aquí está el enlace a la tienda de los Misfits, por si también eres un Fiend Fan. 🙂

Shot Extra:

Esta es una de mis portadas de disco favoritas de los Misfits.

Gracias por leer, nos vemos dentro de una semana.

Juan.

30 años como Budista: Parte o2

En estos 30 años he vivido y visto suceder un montón de cosas en lo que llamo «El Mundo Budista»:

Escribí sobre Buddharma durante unos 3 o 4 años y lo enseñé por otros tantos años.

He visto cómo el budismo ha florecido en México. Hablar con alguien sobre el desapego budista o de meditación, mientras tomabas una taza de café o escuchar a alguien hablando de ello en el supermercado era algo rarísimo, hoy es bastante común.

Me tocó ver a un querido amigo ordenarse monje zen y dirigir su propia Sangha. 😀

He visto a maestros budistas enfrentarse a sus propios demonios, meter la pata y aprender de ello, como por ejemplo: maestros que se acuestan con sus alumnas o que agarran la fiesta durísimo y perjudican su salud.

También he visto cómo la filosofía budista ha ayudado en el tratamiento de personas con adicciones, llegando a crearse todo un movimiento en Estados Unidos, llamado «Refuge Recovery».

Junto con Danny Yerna fui parte de un pequeño movimiento en la CDMX de rebeldes-tatuados que decidimos compartir un camino espiritual, inspirados por los Dharma Punx.

Vi el nacimiento de «Dharma Para La Ciudad», proyecto de Budismo laico que eché a andar con otros practicantes del Buddhadharma que también buscaban compartir su experiencia de vida con las enseñanzas del Budda.

Por cierto, estamos cocinando el regreso de ese proyecto, pronto te platicaré más de ello. Mientras tanto puedes leer a mis cómplices en sus propios proyectos y espacios digitales: Sonia, en blogylana.com, a Morelos en chocobuda.com, y finalmente a Alfonso en thekamikazen,

He visto también, cómo ahora abundan los memes y las publicaciones de instagram y redes sociales con citas atribuidas al Buda, y que son de Abraham Lincoln o de Sócrates. XD

Y finalmente he visto al Mundo Budista convertirse en parte de la cultura Pop Mundial, con velitas aromáticas del Buda, tesitos con un Buda en la caja, grafittis de Buda y hasta calcetines de Buda.

Lo cual tiene su lado positivo y su lado negativo, como todo en este mundo y según desde donde se mire.

Han sido 30 años de mucho crecimiento personal y de mucho crecimiento como colectivo.

Qué afortunado de haberlos vivido. 🙂

Gracias por leer.

Juan.