Recuperar la concentración

Para mí es muy fácil perder la concentración y dejarme llevar por las múltiples distracciones y pendientes del día: el teléfono móvil y sus notificaciones, cosas de la casa, asuntos familiares y los pendientes del trabajo, por mencionar algunos.

Para salir de ese espiral de distracciones, o si lo prefieres para salir de ese agujero sin fondo, tengo un pequeño ritual o práctica personal, que espero te sea útil.

Aquí va:

UNO. Cuando me doy cuenta de que ya caí en el agujero de las distracciones -ya estoy haciendo “doom scrolling” o leyendo notificación tras notificación- hago una pausa de 5 minutos

DOS. En esos 5 minutos hago unas cuantas sentadillas o squats, 5 o 6 lagartijas o push ups

TRES. Hago algunos estiramientos sencillos para resetear mi espalda y piernas

CUATRO. Hago 1 minuto de respiraciones abdominales para terminar de “vaciar” mi mente de lo que me estaba distrayendo

CINCO. Me pregunto ¿En qué cosa me quiero o debo enfocar durante los siguientes 45 minutos? Y me enfoco en ello

SEIS. Al terminar los 45 minutos repito el paso 1, con la idea de recuperar mi concentración y con la idea de poco a poco crear el hábito de trabajar en bloques de 45 minutos, totalmente enfocado, con 5 o 10 minutos para estirarme, recargar energía y recuperar mi concentración.

Es un ritual muy sencillo, pero poderoso, ya que incluye respiración consciente, movimiento físico y el uso de la atención unipuntual.

A veces mi cuerpo me avisa que es hora de hacer mi pequeño ritual, cuando comienzo a sentir mi espalda rígida, o mis piernas tensas, o empiezo a bostezar mucho.

¿Cómo sería tu versión de este ritual? Haz la prueba y cuéntame en los comentarios cómo te fue.

Gracias por leer.

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Pon atención a cómo te hablas…

…porque se va a reflejar en cómo te sientes.

Todas y todos mantenemos un constante diálogo interno con nosotros mismos, a veces totalmente inconsciente, a veces más consciente.

Ese diálogo, afecta directamente cómo nos sentimos, porque se lleva a cabo dentro de la mente subconsciente, y una de las funciones de la mente subconsciente es la de crear emociones y sensaciones en respuesta a las imágenes mentales y a los pensamientos en forma verbal, que tengamos durante el día.

Es muy importante que recuerdes: la mente subconsciente no puede diferenciar entre algo que estás viviendo en el mundo físico y algo que sólo estás escuchando dentro de tu mente; para tu subconsciente ambos escenarios están en el mundo físico y por lo tanto, requieren un paquete de emociones y sensaciones de acuerdo al caso.

Si cuando te hablas usas groserías, o un tono despectivo o te minimizas, le estás mandando la orden a tu mente subconsciente de que haga un montón de neurotransmisores que bajarán tu autoestima, te harán sentir molesta o molesto y seguramente con una buena dosis de frustración…y a veces, ni cuenta te das de ello.

Si por el contrario te haces el hábito de hablarte amable, de no usar groserías o regaños innecesarios cuando te equivocas, estarás enviando una orden muy diferente a tu mente subconsciente y te aseguro que te sentirás mucho mejor que si usas un tono grosero o áspero en tu diálogo interno.

Claro, suena más fácil decirlo que hacerlo, pero no es una tarea imposible, se trata de entrenar tu mente, con repetición (así aprendiste a caminar o a lavarte los dientes) y mucha atención plena (ya la has usado también, en los ejemplos del paréntesis anterior y en cosas como aprender a manejar o aprender a bailar).

Hazte consciente de cómo te hablas y haz los ajustes que creas necesarios para que te sientas mejor y para evitar hacerte daño con tu diálogo interno.

Gracias por leer.

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