Mismo mar, diferente barco

A lo largo de estos meses de pandemia de COVID-19 he leído mucho la expresión “No estamos en el mismo barco, estamos en la misma tormenta, algunos están en un yate, otros en un barco, otros en una balsa y otros están nadando”.

Me parece que explica muy bien las diferentes circunstancias dentro de las que cada quien está viviendo este momento de la historia humana, pero creo que representa con mayor precisión, las condiciones mentales y emocionales con las que cada uno ha vivido su vida hasta el día hoy.

Creo que los pensamientos y emociones de cada uno crean el barco, yate, lancha, balsa, barquito de papel o traje de baño, con el que cada uno va a navegar el océano de la vida.

Hay mentes estrechas, pequeñas y frágiles, como una balsa, hay mentes más grandes, abiertas y menos frágiles como los veleros y hay mentes enormes, hermosas y diversas donde cabemos todos, mentes que son como un gran crucero.

Mi mente, es un barco, de mediano tamaño, donde cabe mucha diversidad y se pueden tener largos momentos de paz, incluso en medio de la tormenta.

Pero eso no quiere decir, que todo ha sido fácil.

Igual que tú, me he tenido que adaptar a cuidar más y mejor de mí y de las personas cercanas a mí y a seguir adelante con mi vida con las adaptaciones que eso requiera.

Me ha llamado mucho la atención como, durante estos meses, me he descubierto “regresando a mis raíces” por ponerlo de alguna manera.

He encontrado refugio seguro en mis ejercicios de Qi Gong, en mi práctica de Tai Chi, en mi práctica budista-taoísta, en mi bici y en mis dibujos.

Poco a poco he ido dejando ir otras herramientas, estrategias y puntos de vista que si bien en su momento me sirvieron y me ayudaron, hoy no parecen ser tan relevantes o tan útiles, como las que mencioné en el párrafo anterior.

Compruebo con gusto como las cosas más simples en mi vida, son las que más me llenan y no necesito ni una gran cantidad de dinero, ni una suscripción, ni artículos de gama alta para poder hacer esas cosas.

Para entrenar Qi Gong y Tai Chi, sólo necesito hacerlo, los ejercicios los conozco y los principios fundamentales también, incluso los he enseñado a otras personas.

Para practicar budismo en mi vida diaria tampoco necesito nada más que hacerlo, no necesito un retiro en Tepoztlán para hacerlo, no necesito un mala de piedras preciosas, ni un gurú, ni un nombre budista.

Tengo un viejo libro de Budismo Theravada y mi sólida práctica de Zazen diario para apoyarme en ellas.

Para dibujar, un cuaderno o unas hojas de papel y un lápiz o un plumón de 16 pesos son suficientes, no necesito una pluma fuente cara, ni un pincel de pelo de pulga para poder hacerlo.

Para andar en mi bici, sólo necesito hacerlo, afortunadamente, para cuando llegó la pandemia, ya tenía mi bici, que no es una bici de gama alta, es una fixie, pintada con spray negro y llena de stickers.

Recuerda que el barco de cada uno es distinto, y esta pandemia nos tomó a la mayoría, “con las agujetas desamarradas y los dedos en la puerta”, es decir totalmente desprevenidos.

No juzgues a los demás por sus acciones o por la falta de ellas, mejor enfócate en hacer que tu barco (pensamientos y emociones) sea un mejor barco para habitar, porque 100% seguro ahí vas a vivir el resto de tu vida, con pandemia y sin ella.

Y de corazón deseo que encuentres refugio en las cosas simples de tu vida, dentro de tu propia mente y en tu propia piel, para que este momento difícil, sea menos espinoso para ti y los que tienes cerca.

Gracias por leer.

-Juan

Realmente Vivir.

Si aprendes a encontrar felicidad en la lluvia, en la tormenta, en el amanecer, en el atardecer, en ver una estrella en el cielo, en ver una flor o en oler su aroma, en escuchar una linda canción, en sentarte en silencio, en leer un buen libro, en tener comida en el tu alacena, en despertar un día más, en respirar, en andar en bici, en salir a caminar y en otras tantas cosas, sencillas, simples y que tal vez consideres parte del paisaje, entonces, habrás comenzado a dominar el arte de ser feliz por decisión y habrás comenzado realmente a vivir.

Las 4 Nobles Verdades.

Dukkha:

La vida incluye dolor y sufrimiento físico, emocional y psicológico.

Por ejemplo: separarte de lo que amas te causa pena o sufrimiento, como cuando muere un ser querido o termina una relación, no obtener lo que deseas te causa dolor y obtener lo que deseas y perderlo también te causa dolor, como cuando pierdes un teléfono o un libro.

Existe dolor y sufrimiento por la separación, por el cambio de circunstancias y por estar unido a lo que desprecias, odias o simplemente no te gusta.

Samudaya:

El origen de ese dolor y sufrimiento es el deseo sin control y la ignorancia.

El deseo sin control te lleva a perseguir de manera ansiosa todo aquello que te produce placer, destruyendo con esa búsqueda frenética toda tu felicidad verdadera.

La ignorancia se trata de pensar que la felicidad duradera y verdadera está en el mundo material y en las cosas que te causan placer, también eres ignorante cuando crees que la felicidad verdadera y duradera está en negar todo el mundo material y privarte de todo tipo de placer.

La ignorancia también se manifiesta en tu mente cuando crees que eres tu cuerpo, tus pensamientos y tus emociones y cuando crees que eres un “Yo” constante, que no cambia nunca y que está desconectado de los demás.

Nirodha:

Hay un camino para terminar con el sufrimiento, ese camino es la extinción del deseo y la extinción de la ignorancia.

La extinción del deseo viene con un largo y delicado proceso de estudio, contemplación, evaluación de la realidad, reflexión y meditación. Para esto el Buda enseñó una gran cantidad de prácticas éticas y de ejercicios mentales y espirituales para lograr la extinción adecuada y correcta de tanhá, que es el deseo.

Sin embargo, la palabra clave detrás de la tercera noble verdad no es tanto extinción sino nibbána (nirvana en sánscrito): el estado supremo de extinción total y definitiva de los tres venenos mentales (avaricia, odio, e ignorancia). 

Nibbána, que significa “fuego extinguido”, no es la extinción del ser o la no-existencia: es un estado de liberación suprema donde el ser ya no vuelve a renacer otra vez en samsára. Todo en samsára es perecedero (anicca) y causante de malestar (dukkha), pero más allá de samsára (“la Otra Orilla”, como lo llama el Buda) existe el estado de nibbána, que es no-perecedero y causa de dicha suprema. 

Magga:

El sendero, camino método para liberarte del sufrimiento y del deseo, está disponible para todas las personas, cualquiera puede practicarlo, no necesita permiso de nadie para hacerlo, no necesita ser un místico o un yogui o tener una iniciación ni nada parecido.

Ese camino o método o receta tiene ocho pasos y se llama Noble Octuple Sendero o Camino Triple.

Medita y reflexiona sobre éstas 4 verdades durante unos días o un par de semanas y en otra entrada te voy a platicar del camino para liberarte del sufrimiento.

Te recomiendo leer éste libro, con calma, para que puedas entender más.

🙂