Practica el arte de “no engancharte”

No engancharte con discusiones, preocupaciones, pensamientos recurrentes o miedos, es un asunto de práctica. 

Así es, si no tienes un problema neuronal que te lo impida, puedes entrenarte para no engancharte de manera automática.

Obvio requiere esfuerzo y disciplina, y eso implica estar convencida o convencido de que harás lo necesario para dejar de engancharte.

¿Cómo se hace?

Hay muchas maneras y técnicas, te voy a compartir el mix que mejor me ha funcionado a mí.

  1. Identifica tus detonantes.
    Aquello que hace que te enganches, que decidas tomar esa batalla. Una vez identificados puedes evadirlos o prepararte para su llegada.
  2. Cambia las palabras que usas cuando estás enganchad@.
    Una vez que estás enganchado o enganchada, tu lenguaje refuerza el asunto, si la siguiente vez que te enganches con algo o con alguien cambias las palabras que usas (busca sinónimos) interrumpirás a tu mente y le va a ser un poco más difícil mantenerse enganchada.
  3. Agrega humor al asunto.
    Imagina a la persona con la enganchaste como un personaje de caricatura, o un emoji o un meme. De esta manera interrumpes a tu mente y no logra hacer la reacción en cadena de gancho-neurotransmisores-emociones-sensaciones (cuando llegas a las sensaciones, el asunto se fue al diablo).
  4. Haz recuento mental para buscar respuestas diferentes.
    Cuando tengas oportunidad, siéntate a meditar y visualiza en tu mente una situación en la que te hayas enganchado, pausa la película mental y busca maneras diferentes de responder al asunto, por ejemplo: abandonas la situación, cambias tus palabras o dices un chiste a la mitad del asunto.

Puedes practicar por separado cada uno de los 4 pasos anteriores, en el orden que te sea más natural, pero lo ideal es que llegues a usar los primeros 3 en tiempo real.

Puede sonar a que es mucho por hacer, a que es una tarea inalcanzable, pero la verdad es que no es así, poco a poco, con avances pequeños pero constantes es una meta muy muy asequible y te puedes divertir en el proceso.

Gracias por leer.

Mismo mar, diferente barco

A lo largo de estos meses de pandemia de COVID-19 he leído mucho la expresión “No estamos en el mismo barco, estamos en la misma tormenta, algunos están en un yate, otros en un barco, otros en una balsa y otros están nadando”.

Me parece que explica muy bien las diferentes circunstancias dentro de las que cada quien está viviendo este momento de la historia humana, pero creo que representa con mayor precisión, las condiciones mentales y emocionales con las que cada uno ha vivido su vida hasta el día hoy.

Creo que los pensamientos y emociones de cada uno crean el barco, yate, lancha, balsa, barquito de papel o traje de baño, con el que cada uno va a navegar el océano de la vida.

Hay mentes estrechas, pequeñas y frágiles, como una balsa, hay mentes más grandes, abiertas y menos frágiles como los veleros y hay mentes enormes, hermosas y diversas donde cabemos todos, mentes que son como un gran crucero.

Mi mente, es un barco, de mediano tamaño, donde cabe mucha diversidad y se pueden tener largos momentos de paz, incluso en medio de la tormenta.

Pero eso no quiere decir, que todo ha sido fácil.

Igual que tú, me he tenido que adaptar a cuidar más y mejor de mí y de las personas cercanas a mí y a seguir adelante con mi vida con las adaptaciones que eso requiera.

Me ha llamado mucho la atención como, durante estos meses, me he descubierto “regresando a mis raíces” por ponerlo de alguna manera.

He encontrado refugio seguro en mis ejercicios de Qi Gong, en mi práctica de Tai Chi, en mi práctica budista-taoísta, en mi bici y en mis dibujos.

Poco a poco he ido dejando ir otras herramientas, estrategias y puntos de vista que si bien en su momento me sirvieron y me ayudaron, hoy no parecen ser tan relevantes o tan útiles, como las que mencioné en el párrafo anterior.

Compruebo con gusto como las cosas más simples en mi vida, son las que más me llenan y no necesito ni una gran cantidad de dinero, ni una suscripción, ni artículos de gama alta para poder hacer esas cosas.

Para entrenar Qi Gong y Tai Chi, sólo necesito hacerlo, los ejercicios los conozco y los principios fundamentales también, incluso los he enseñado a otras personas.

Para practicar budismo en mi vida diaria tampoco necesito nada más que hacerlo, no necesito un retiro en Tepoztlán para hacerlo, no necesito un mala de piedras preciosas, ni un gurú, ni un nombre budista.

Tengo un viejo libro de Budismo Theravada y mi sólida práctica de Zazen diario para apoyarme en ellas.

Para dibujar, un cuaderno o unas hojas de papel y un lápiz o un plumón de 16 pesos son suficientes, no necesito una pluma fuente cara, ni un pincel de pelo de pulga para poder hacerlo.

Para andar en mi bici, sólo necesito hacerlo, afortunadamente, para cuando llegó la pandemia, ya tenía mi bici, que no es una bici de gama alta, es una fixie, pintada con spray negro y llena de stickers.

Recuerda que el barco de cada uno es distinto, y esta pandemia nos tomó a la mayoría, “con las agujetas desamarradas y los dedos en la puerta”, es decir totalmente desprevenidos.

No juzgues a los demás por sus acciones o por la falta de ellas, mejor enfócate en hacer que tu barco (pensamientos y emociones) sea un mejor barco para habitar, porque 100% seguro ahí vas a vivir el resto de tu vida, con pandemia y sin ella.

Y de corazón deseo que encuentres refugio en las cosas simples de tu vida, dentro de tu propia mente y en tu propia piel, para que este momento difícil, sea menos espinoso para ti y los que tienes cerca.

Gracias por leer.

-Juan

Tu mente subconsciente, siempre se la cree

Primero lee cuidadosamente el texto que acompaña las imágenes y observa las imágenes.

Ok, ya puedes continuar.

El 99% de tus decisiones y acciones diarias, se llevan a cabo desde tu mente subconsciente, esto no lo digo sólo yo, lo dicen un montón de científicos, como el Dr. Joe Dispenza y Bruce Lipton, que han dedicado bastante tiempo de su vida a estudiar la mente y su funcionamiento.

Cuando te cepillas los dientes, tú no tienes el mando, es tu subconsciente quien tiene el mando, lo mismo cuando comes, cuando caminas, cuando te bañas, cuando escribes en el teléfono, cuando contestas un correo electrónico, cuando cocinas y en cualquier otra actividad que ya sea parte de tu rutina diaria.

La mente subconsciente es súper rápida para procesar la información por eso es que realiza tantas funciones.

Muy bien, después de esta muy breve introducción a la mente subconsciente, hemos llegado a la idea central de esto: la mente subconsciente SIEMPRE SE LA CREE, me refiero a que TODO LO QUE PERCIBE SE LO TOMA COMO REAL y va a crear todos los cambios químicos y neuronales necesarios para que eso que percibe, tú lo sientas como real.

Por eso algunas personas saltan cuando ven una película y aparece súbitamente el monstruo o algo explota, o levantan el control de los videojuegos para que el personaje salte y por eso las personas se identifican, en mayor o menor medida, con los personajes de los libros y las series.

Esto es muy, muy importante lo voy a repetir: todo lo que la mente subconsciente percibe, se lo cree, y va a crear todos los cambios químicos y neuronales necesarios para que eso que percibe tú lo sientas como real.

El concepto clave aquí es: Percibe.

La mente subconsciente percibe todo el mundo físico y todo tu mundo interior.

En especial le pone mucha atención a las imágenes que hay en tu mente momento a momento, a las palabras que estés diciendo en tu mente y a las conversaciones que estés manteniendo en tu mente a lo largo de tu día.

Y va a crear todos los cambios químicos y neuronales para que cada imagen que apareció en la pantalla de tu mente se sienta como real, lo mismo con cada palabra y con cada conversación que tuviste en tu mente.

Si en algún momento del día, una imagen de una hamburguesa cruzó por tu mente, 100% seguro tu cerebro te hizo salivar y sentir antojo.

Si la imagen de que algo poco afortunado te sucedía a ti o a alguien que te importa apareció en tu mente, 100% seguro tu cerebro te hizo sentirla como real, aunque sólo fuera por una fracción de segundo.

Recuerda: todo eso pasa, sin que tú te des cuenta y sin que tú detones ese proceso conscientemente.

Vamos a considerar dos escenarios.

En el escenario uno, las imágenes que aparecieron en tu mente a lo largo del día fueron imágenes de sucesos poco afortunados, imágenes de problemas, de situaciones que te enojan y de cosas que no te gustan.

Entonces 100% seguro, durante el día experimentaste estrés, enojo, frustración, tal vez miedo y hasta tristeza o impotencia.

No suena a un buen día ¿verdad?

Ahora, vamos al escenario 2, donde las imágenes que pasearon por tu mente (tus imágenes mentales) fueron de las soluciones que puedes probar para los problemas que enfrentas, también aparecieron imágenes de situaciones que disfrutas y de las cosas que puedes crear y estás creando.

Entonces, también 100% seguro, durante el día experimentaste una sutil sensación de progreso o avance, la satisfacción de ser creativa o creativo y el bienestar que genera recordar cosas que uno disfruta.

Suena a un día más lindo que el del escenario 1 ¿no lo crees así?

Pon atención a las imágenes, palabras y conversaciones que rondan por tu mente durante el día, y no les des “tiempo al micrófono” a las que sólo te generan estrés o te hacen daño, asígnales “tiempo al micrófono” a las que te permitan solucionar, crear, crecer, disfrutar, enfrentar los retos, desarrollarte y disfrutar.

Gracias por leer.

-Juan.