Realmente Vivir.

Si aprendes a encontrar felicidad en la lluvia, en la tormenta, en el amanecer, en el atardecer, en ver una estrella en el cielo, en ver una flor o en oler su aroma, en escuchar una linda canción, en sentarte en silencio, en leer un buen libro, en tener comida en el tu alacena, en despertar un día más, en respirar, en andar en bici, en salir a caminar y en otras tantas cosas, sencillas, simples y que tal vez consideres parte del paisaje, entonces, habrás comenzado a dominar el arte de ser feliz por decisión y habrás comenzado realmente a vivir.