La mente

Lo que puedes hablar, lo puedes manejar

En México ( y seguramente en muchos lugares del mundo), existe la costumbre de evitar hablar de ciertos temas porque son “difíciles de manejar”, dentro de ésta etiqueta caen asuntos como la sexualidad, la muerte, las creencias espirituales y  desgraciadamente, las emociones que experimentas día con día.

No hablar de esos temas, efectivamente puede ahorrarte algunas conversaciones difíciles, pero también te a va incapacitar para manejar esos asuntos de una manera sana y honesta.

En cambio, cuando puedes hablar con naturalidad de tu muerte o de la muerte de un ser querido, te estás dando el espacio para entenderlo y procesarlo hasta donde te sea posible, le estás diciendo a tu cerebro que ese es un tema que puede ser explorado y que quieres usar tu modo curiosidad para comprender todos los aspectos que puedas de él.

Y así funciona con todos los temas que estamos acostumbrados a evitar.

Todos, sobre todo en el mundo de hoy, en pandemia y enfrentando un montón de dificultades, necesitamos desarrollar la capacidad de hablar con naturalidad de lo que sentimos todos los días, de lo que nos da miedo y de lo que nos hace vibrar y sonreír también.

Sí, tenemos una larga historia de aprender a esconder nuestras emociones, y no podemos seguir alimentando esa historia, por nuestro bienestar personal y nuestro bienestar colectivo.

No hay nada de malo en decir lo que sentimos con toda naturalidad, tampoco hay nada de malo en hablar con soltura de temas como la muerte o la experiencia sexual.

No es sano esperar a que necesites que ir a terapia para hablar de esos temas, es mucho mejor para ti y tus relaciones, comenzar a practicar desde hoy la habilidad de hablar de cualquier tema con naturalidad.

Así que elige a un par de amigos o a alguien de tu familia, platícale honestamente cómo te sientes hoy y no omitas detalles, después pregúntales cómo se sienten ell@s, escúchal@s con atención y haz algunas preguntas para conocer acerca de su estado emocional.

Y si eres audaz, platica contigo mism@ sobre tu muerte, analiza si te da miedo, qué parte del asunto te da miedo, qué crees que pasa después de la muerte y agenda una charla con alguien de tu confianza para platicar del tema.

Y no, hablar de tu muerte o de la muerte de alguien más no es decretar nada, no te preocupes.

Recuerda, lo que puedes nombrar lo puedes manejar.

Gracias por leer.

-Juan.

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