Hacer oración y meditar

Para mí, hacer oración o rezar es hablar con el Gran Espíritu.* Y meditar es escuchar lo dice.

Con el tiempo las dos se combinaron dentro de mí, y el resultado fue un sabroso diálogo meditativo con el Universo.

Sobra decir que he encontrado un montón de respuestas dentro de ese proceso y que he crecido mucho como persona como resultado de cultivarlo.

¿Has vivido un proceso parecido? ¿Cómo ha sido para ti?

Gracias por leer.

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*Es la Fuente, el Tao, el Universo, el Wakantanka, algunas personas lo llaman Dios, pero nada que ver con el dios católico o judeocristiano.

El perdón es para uno mismo, para liberarse del dolor que uno carga

Sí, por contraintuitivo que parezca, cuando uno perdona, es uno el que se libera de toda la energía emocional que lleva uno cargando.

Yo creo que realmente no le damos nada a la otra persona, aunque en los países con formación judeocristiana nos hagan pensar lo contrario.

Piensa en la última vez que perdonaste a alguien, la primer persona en experimentar todos los beneficios de ese cambio de actitud y perspectiva, fuiste tú.

Ya después puedes decirle a la persona que la perdonas, o puedes no, pero el efecto en ti, ya sucedió.

Piénsalo, y si quieres poner a prueba esta idea, perdona a alguien que has estado cargando en el corazón, tal vez te sientas muy bien al hacerlo.

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Recuperar la concentración

Para mí es muy fácil perder la concentración y dejarme llevar por las múltiples distracciones y pendientes del día: el teléfono móvil y sus notificaciones, cosas de la casa, asuntos familiares y los pendientes del trabajo, por mencionar algunos.

Para salir de ese espiral de distracciones, o si lo prefieres para salir de ese agujero sin fondo, tengo un pequeño ritual o práctica personal, que espero te sea útil.

Aquí va:

UNO. Cuando me doy cuenta de que ya caí en el agujero de las distracciones -ya estoy haciendo “doom scrolling” o leyendo notificación tras notificación- hago una pausa de 5 minutos

DOS. En esos 5 minutos hago unas cuantas sentadillas o squats, 5 o 6 lagartijas o push ups

TRES. Hago algunos estiramientos sencillos para resetear mi espalda y piernas

CUATRO. Hago 1 minuto de respiraciones abdominales para terminar de “vaciar” mi mente de lo que me estaba distrayendo

CINCO. Me pregunto ¿En qué cosa me quiero o debo enfocar durante los siguientes 45 minutos? Y me enfoco en ello

SEIS. Al terminar los 45 minutos repito el paso 1, con la idea de recuperar mi concentración y con la idea de poco a poco crear el hábito de trabajar en bloques de 45 minutos, totalmente enfocado, con 5 o 10 minutos para estirarme, recargar energía y recuperar mi concentración.

Es un ritual muy sencillo, pero poderoso, ya que incluye respiración consciente, movimiento físico y el uso de la atención unipuntual.

A veces mi cuerpo me avisa que es hora de hacer mi pequeño ritual, cuando comienzo a sentir mi espalda rígida, o mis piernas tensas, o empiezo a bostezar mucho.

¿Cómo sería tu versión de este ritual? Haz la prueba y cuéntame en los comentarios cómo te fue.

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Tip #2724: Agradecer diario 3 “cosas”

1 Cosa que es gratis y que hace más fácil tu vida

1 Cosa por la que has trabajado y ya lograste

1 Evento lindo en tu vida

Se trata de hacer el hacerme el hábito de entrar en Modo Agradecimiento todos los días, que by the way, es un modo del ser bien sabroso para estar, que me ayuda a quitarle un poco de atención y recursos (energía y pensamiento) a los rollos del día y al caos mundial.

¿Por qué está sabroso el Modo Agradecimiento?

Porque, entre otras cosas, me llena de hormonas buena onda y me abre el corazón.

Pruébalo, puedes hacerlo de manera muy simple, sólo nombrando aquello que agradeces o puedes hacer tu ritual personal con velitas e incienso, como te guste más.

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Viaje de introspección…suavecito

Estoy comenzando un viaje de introspección y autoconocimiento, usando micro dosis de Psilocibina, que es la sustancia activa-alucinógena de los hongos de cabecita roja.

Sí, como los de David el gnomo y los Pitufos.

No es la primera vez que uso un aliado para abrir una puerta en mi mente, en la ocasión anterior -hace vaaarios años ya- comí Peyote, también conocido como Mezcalito y la experiencia fue una chulada. Gracias brother.

Regresemos a la Psilocibina.

Decidí usar las micro dosis por varias razones:

  1. No quiero un viaje visual de varias horas y quiero seguir funcionando, estoy en un momento muy ocupado de mi vida, con trabajo, proyectos, retos de salud, mudanza y crecimiento personal
  2. Tim Ferriss ha estado investigando y financiando el uso terapéutico de las micro dosis de psicodélicos con una alta tasa de éxito, no recuerdo el número ahora, pero lo puedes buscar en Google. Me dió curiosidad, porque Tim no da paso sin huarache, como decimos en México.
  3. Mi intuición llevaba varios meses diciéndome que necesitamos uno o varios aliados para pasar a nuestro siguiente nivel como ser espiritual y como persona, así que decidí hacerle caso, y los aliados llegaron en la forma de una amiga -gracias Dariane- y de la Psilocibina
  4. Las entrevistas y conferencias de Graham Hancock, que he escuchado a lo largo de los últimos 4 años me han tenido intrigado sobre lo que la Psilocibina le puede hacer a la mente humana, para bien, claro. Aquí te dejo una probadita de esas entrevistas.

Ahora los efectos:

Desde el día uno -hoy es el cuatro- he tenido sueños más intensos y claros, y puedo desmenuzar con más facilidad el aprendizaje que traen.

Mi capacidad de charlar conmigo mismo a lo largo del día ha aumentado como un 25 % y mi paz interior y alegría en general tienen nuevo nivel de estabilidad y “power” que se siente muy bien.

Y la consciencia de que este mundo al que llamamos “mundo real”, es como un videojuego (con todo lo que conlleva) se está acomodando cada día más y mejor.

Estoy más que seguro, de que la Psilolicibina fue el aliado correcto.

En otra entrada platicaré de cómo termina el asunto, me faltan 26 días de micro dosis.

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Un corazón lleno de agradecimiento es un corazón feliz.

Cuando tengo el corazón lleno de agradecimiento, el disco duro de todo mi ser se satura con felicidad y gratitud y queda muy, muy poco espacio para cosas como enojo o frustración.

Sí, todavía puedo sentir ese tipo de emociones y sensaciones, pero como queda poco espacio en el disco duro, son sensaciones que no me invaden, ni me obligan a reaccionar -aunque puedo elegir responder, conscientemente- y que no duran mucho tiempo.

Son como pequeñas ondas en el agua de mi mente que desaparecen dentro de las olas de mi océano interior de gratitud y felicidad.

Habrá quien pueda pensar que es un estado fingido o forzado, y tal vez en su caso, en su mente así se sentiría entrar a un estado de felicidad por cuenta propia, sin muchos detonantes externos.

Pero para mí, no es un estado forzado, es un hábito mental y es un estado bien sabroso.

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Prioridades en la vida


Cuando era un joven de 12 o 13 años, decidí tener poner en orden mis prioridades en la vida, más o menos cada 6 meses reviso esa lista, y a lo largo de los años, 3 prioridades se han mantenido intactas:

UNO. Morir en paz, sin importar si muero teniendo sexo o comiendo tacos o aplastado en un sismo. ¿Cómo es eso? Simple, haciendo que el estado de paz, ecuanimidad y atención plena sea el estado habitual y automático de mi mente.

DOS. Vivir plenamente cada uno de los días que me quedan en la tierra, como si supiera con certeza, que ese día es el último día de mi viaje antes de colgar los tennis.

TRES. Ser menos una chinga para los seres a mi alrededor y más una bendición, o ya mímimo, una ayudadita en caso de ser necesario.

Esas son las metas que más me importan, sí, el dinero es importante y muy necesario, sí la carrera profesional y el networking también, sí, un plan de retiro y cuidar de mi salud también, pero las 3 metas que mencioné arriba, son de mi absoluto top 5, junto con 2 metas de papá satélite.

Metas que tal vez platicaré en otra entrada, o tal vez no.

Gracias por leer.

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Pausa para agradecer

Hoy agradezco:

El sol que entra por la ventana, en esta rica tarde

Los minutos de silencio y calma.

Los árboles que me cubren del sol y hacen fresca mi estancia en la cafetería

El suave -nuevo- asiento de mi bicicleta

El olor del café que me están preparando

El sabor de ese café

Que mis oídos todavía funcionan bien y hoy puedo disfrutar de la música

Que mi cuerpo sigue funcionando

Que tengo casa, comida y cash

Los encuentros fugaces con los amigos, que hacen más lindo el día de trabajo

Que estés leyendo esto y que yo pueda escribirlo

Gracias por leer.

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Hacer un doctorado

Quiero doctorarme en mí.

Quiero conocer cada una de mis emociones, ser consciente de cada uno de mis pensamientos, quiero saber lo que me hace vibrar, sonreír y llorar.

Quiero disfrutar y conocer mi cuerpo, estirarlo, enrollarlo, pintarlo de colores saltar con él, rodar con él y volar en él.

Quiero ser un experto en todo lo relacionado a Juan Silva.

Gracias por leer.

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El Miedo y el Samurai

Un samurai no le teme a la muerte, actúa como si la deseara, como si la buscara.

Actúa como si no tuviera nada que perder, eso le permite manejar su miedo y entregarse 100% a la batalla en cuestión.

No se trata de que el samurai no tenga miedo, se trata de que el samurai no se deje manejar por el miedo y de que lo use a su favor.

El samurai, soy yo y el samurai puedes ser tú también.

La espada del samurai, es mi mente entrenada y en entrenamiento, las batallas son todas las circunstancias de la vida y la muerte, bueno, la muerte es muerte tal cual y también representa el peor escenario que podría suceder en cada batalla.

En otras palabras, se trata de no dejar que me paralice el miedo a que el peor escenario suceda, ni dejar que ese miedo me quite mi paz interior o destruya mi bienestar, se trata de reconocer ese miedo, aprender de él y usarlo a mi favor.

Espero que en caso de necesitarlo, tú puedas hacer lo mismo.

Gracias por leer.

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Silencio Mágico

Cuando medito, entro al silencio mágico de mi interior.

Es mágico porque en ese silencio me relajo, me quedo en el momento presente, me transformo y transformo lo vivido en aprendizaje.

¿Por qué digo que me transformo? Porque paso de poner la mayor parte de mi atención al mundo físico a ponerla en mi mundo interno.

Paso de estar resolviendo cosas, terminando pendientes y administrando actividades, a sólo estar presente percibiendo y contemplando aquello que surge en mi mente.

Y es en ese contemplar donde puedo observar lo vivido desde diferentes perspectivas, darle otro significado y decidir cómo lo integro a mi experiencia de vida.

Si tienes oportunidad y curiosidad, prueba a meditar, sólo a estar y a contemplar lo que surge en tu mente y dejarlo pasar, requiere práctica, pero el resultado creo que lo vale mucho.

Gracias por leer.

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La edad

La edad, creo yo, puede ser muchas cosas: sólo un número, un lastre, un obstáculo, sólo parte de la vida y lo todo lo que se te pueda ocurrir.

Para mí no importa si A dice que los cuarentas son los nuevos treintas, y tampoco importa si B desmiente a A.

Lo que realmente me importa es con qué mente (mente de caos, mente llena de juicios o miedos, mente ecuánime y en paz) abordo el asunto y qué tanto cuido de mi estuche físico ahora que requiere mantenimiento más fino.

Son mis decisiones las que van a determinar cómo vivo el proceso natural de envejecer, y la manera en cómo envejezco.

De entrada, quiero hacerlo con mucho humor y con una mente ecuánime, y ya que estamos en ello, quiero incluir algunas fuentes de inspiración como Frank Grillo, Chris Spealler y Derek Sivers.

¿Tú tienes fuentes de inspiración para tu vejez? Me gustaría conocerlas.

Gracias por leer.

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